Demos gracias a Dios y cantemos alabanzas a nuestro Dios, por ese grande sacrificio que El Padre hizo enviando a su único hijo Jesús a ser crucificado, maltratado en la cruz para darnos libertad. Este es un hecho maravilloso de que hoy podamos seguir el camino de la verdad y la vida.

Oh, cuán amor inagotable el de nuestro Señor Jesús, dando su vida para quitar la esclavitud de nuestras vidas y podamos seguir adelante, pero ante todo reconociendo que sólo uno pudo dar su vida en la cruz por nosotros, pagó nuestras deudas, era Dios y se hizo carne para sufrir por nuestras culpas, adoremos a nuestro Señor, porque esta grande obra vivirá en cada uno de nuestros corazones, recordando este hecho poderoso.

No hay nadie como Él, reconozcamos Su poder, Su gloria, adoremos sólo a nuestro Dios, porque Él vive para siempre, nadie podría dar su vida en sacrificio como lo hizo Él.

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

Juan 15:13

Él se entregó a sí mismo porque Su amor hacia nosotros es tan grande que fue crucificado, solo Él podía dar lo que otros no pudieron dar, pero muchos de esos que estaban a Su alrededor recibieron sanidades, fueron alimentados, demonios fueron expulsados, y otros que estaban muertos física y espiritualmente, fueron levantados y vencieron a la muerte por Cristo.

Así que, no dudemos a la hora de alabar Su Nombre, de rendirnos delante de Él en adoración, ser agradecidos. Este hecho de parte de Dios es lo mejor que le ha pasado a la humanidad. Siempre alabemos a Dios, Él es fiel.

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