Con un corazón apacible y con humildad, me postraré y bendeciré Tu santo y poderoso Nombre, eres grande Señor, te doy muchas gracias por Tu gran amor y porque Tú me sostienes cada día. Por eso Te alabo y lo hago con gran alegría porque Tu poder me inspira alegría y esperanza.

Oh, Señor delante de Ti cantaré con gran gozo, a Ti me acercaré porque Tú me has salvado, Tú oh Dios Te manifiestas en medio de las aflicciones para darnos alegría, para hacernos ricos de Tu amor y de Tu gran misericordia. Por eso no nos cansamos de darte gloria y honra, de expresar lo bueno y maravilloso que eres Señor. Sea Tu santo nombre alabado para siempre.

Alabemos a Dios con rectitud, con un corazón lleno de amor, maravillados de las cosas grande que Él ha hecho en nuestras vidas, quién como nuestro Dios, que creó todas las cosas, Él es nuestro Dios que transforma todo, cuyos hechos son visibles delante de nuestros ojos. Alabemos porque Sus obras y Su poder son reales.

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón,
y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.

Salmos 28:7

La Biblia nos dice que Él es quien nos sostiene, nos guarda y nos ayuda, nos cambia el corazón, Él cambia aquel corazón que un día estaba envuelto y vacío, pues Dios lo llenó de cosas nuevas y lo vistió de alegría, alabamos a nuestros Dios por todas las cosas.

Hemos visto y palpado las bendiciones de nuestro Dios, creamos a las palabras del salmo 28:7. Dios es nuestro escudo y en Él podemos confiar.

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