La Palabra de nuestro Señor Jesús mora en cada uno de nosotros, ellas son sabiduría a nuestros corazones, y que cada día nos llenan de bendiciones y de conocimientos para que así podamos ser fieles al llamado del Altísimo Dios, por ellas conocemos que debemos rendirnos delante de Dios, dando gloria y alabanzas al Cordero que fue inmolado en el Calvario por nuestros pecados, todos demos alabanzas de gratitud a Dios.

Que nuestras bocas siempre estén rebosadas de alabanzas para nuestro Dios grande y sublime, merecedor de toda gloria y honra, Él es Dios, nuestro Dios que vive para siempre, Aquel que nos da enseñanza, Aquel que sobrepasa todo entendimiento, sea la alabanza y el imperio por los siglos de los siglos. Que su alabanza sea de continuo en nuestras bocas y corazones, día tras día seamos gratos delante de Él.

Su gloria sera manifiesta en nuestras vidas, nuestras bocas serán llenas de alabanzas para adorar a Dios que es el Alto y Sublime, cantemos a Dios por este hecho tan maravilloso, de poder cantar delante de Su Presencia, pues este privilegio de ser hijos y herederos de la gran promesa. Dios habita en medio de Su pueblo, del pueblo que clama a Él con alabanzas del corazón.

Veamos qué nos dice el libro de Colosenses acerca de la alabanzas a Dios:

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,
enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,
cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Colosenses 3:16

Después de haber recibido Su Palabra, también compartamos con los demás, cantemos con himnos espirituales como nos dice este verso. Unos a otros demos gloria a Dios. Enseñemos a otros y demos ejemplo de que Cristo vive en nuestros corazones, porque Su gloria está con nosotros. Cantemos todos unidos en el Señor y así otros conocerán de Su gloria y alabanzas.

Quizás también te interese:

Quizás también te interese:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *