Oh, pueblos todos levantad las manos y alabad a Dios en todo, demos gracia y gloria solo a Él, por sus maravillas, porque sobre nosotros ha puesto Sus obras y Su poder nos defiende. Cantemos a Dios para siempre por los siglos de los siglos.

Que todo lo que respire, que todo lo que haya sido creado y que aún camina sobre la faz de la tierra, lo que está en el mar y en las profundidades del mar, todos glorifiquen a Dios, que canten alabanzas al Dios poderoso.

Alabemos los poderosos hechos de Dios para con todos nosotros. El salmo 66 nos habla de lo poderoso que fue Dios con este pueblo, ya que este pueblo fue sacado de Egipto con mano poderosa, para que el faraón y todos sus ejércitos conocieran del gran poder y majestad de Dios.

4 Toda la tierra te adorará,
Y cantará a ti;
Cantarán a tu nombre. Selah

5 Venid, y ved las obras de Dios,
Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.

6 Volvió el mar en seco;
Por el río pasaron a pie;
Allí en él nos alegramos.

7 El señorea con su poder para siempre;
Sus ojos atalayan sobre las naciones;
Los rebeldes no serán enaltecidos. Selah

8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
Y haced oír la voz de su alabanza.

9 El es quien preservó la vida a nuestra alma,
Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

Salmos 66:4-9

Al ver estas maravillas también nos regocijamos en el Señor, ver cómo el Dios omnipotente hizo que el pueblo pasara el mar rojo en seco, que pudiera cruzar al otro lado, para que allí pudiesen cantar de su gran victoria.

Él es Dios quien preserva nuestras vidas, por eso cantemos al Dios de nuestras salvación, demos a Él todas nuestras alabanzas.

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