Sabemos que a veces las dificultades y los momentos de pruebas llegan sin previos avisos, pero no miremos este proceso como que iría a durar una eternidad, vamos a mirarlo de una forma que con esto seremos mejores cristianos.

Olvidemos que la puerta está cerrada, adoraremos a Dios en todo momento, esta puerta cerrada no nos puede apagar la adoración que con tanto anhelo teníamos antes de este proceso que llegó a nuestras vidas, solo adoremos a Dios.

La adoración al Señor despierta en ti cada día un anhelo de seguir adelante en el Señor, adorar a Dios nos dará un alivio a nuestros corazones, con esta adoración vendrá un rió que correrá por todo nuestro interior trayendo un aliento al espíritu necesitado por las pruebas que llegan.

Nunca dudemos que tenemos un Dios creador de todas las cosas, que nunca nos dejará caer, sino que al adorarle las puertas de los cielos se abrirán para ayudarnos y darnos nuevas fuerzas para poder seguir batallando y alcanzar a ver a nuestro Dios allá en los cielos, porque es allí que adoraremos junto con todos los que murieron en Cristo Jesús.

Alabamos al Señor porque su salvación es más importante que algo material que estemos esperando de Él, porque todas estas cosas son pasajeras pero su salvación es eterna. Allí en el cielo no tendremos la necesidad de tener que pasar por pruebas, ni necesidad de que la puerta esté cerrada, porque allí esa puerta no hará falta, porque el mismo Dios será esa puerta que estará con nosotros por los siglos de los siglos.

Veamos qué dice la biblia acerca de su salvación para con cada uno de sus hijos:

En Dios solamente está acallada mi alma;
De él viene mi salvación.

Salmos 62:1

David escribía salmos para Dios, hermosos cánticos que llenan nuestros espíritu, él pronunciaba que Dios era el Dios de su salvación, en que su alma estaba acallada en él, o sea, estaba muy claro que no había otros al cual David rendía tributo y adoración sino solo al Dios Todopoderoso, que merecía toda alabanza de Él y de todo los pueblos, tribus y naciones.

Adoremos a Dios, los ángeles cantan y exaltan la gloria y la majestad de Dios, porque Él es el alto y sublime Dios, por eso es bueno que cuando veamos que las puertas se cierren, miremos al cielo y levantemos nuestras manos en son de adoración a Dios.

8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Apocalipsis 4:8-11

Adoremos a Dios por encima de toda intervención que aparezca delante de nosotros, adoremos sin cesar porque de Él viene todo lo que tenemos y aún algo más importante que nos permitirá estar juntos a Dios y los ángeles por toda la eternidad. Adora a Dios.

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