Que todos los reinos de la tierra se postren delante de Aquel que es poderoso, que alabe al Señor todo ser viviente. Todos alaben el nombre del Dios omnipotente.

Oh naciones todas, pueblos todos, alaben al Creador de todas las cosas, al que mora en las alturas de los cielos, sea la gloria, el imperio y la abalanza por los siglos de los siglos, porque poderoso es Él, digno de ser exaltado por todo la humanidad, no hay nadie como Él. Canten, alaben al Señor.

Sólo Tú eres digno Señor, todas las naciones deben engrandecer Tu glorioso Nombre, Nombre que es sobre todo nombre, seas exaltado, seas glorificado, honor y alabanzas sean a Ti.

En el salmo 117 encontramos un poderoso mandato que nos habla acerca de la grandeza de Dios:

1 Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.

2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya.

Salmos 117:1-2

El verso 1 nos manda claramente a todas las naciones del mundo a alabar a nuestro Dios. Todas las naciones deben glorificar el nombre de Dios.

Y esto es porque Su fidelidad es grande y para siempre. Naciones, pueblos, pues no olviden que todos debemos alabar el Nombre Dios.

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