Estemos gozosos todo el tiempo, cada día vivíamos agradecidos de Dios glorificando Su Santo y bendito nombre, que con gran alegría le esperemos para cuando sea manifestado aquel gran día, el Señor nos pueda hallar adorando Su Nombre.

Demos alabanzas porque pronto estaremos celebrando allá en los cielos con nuestro Rey eterno y poderoso Dios, no dejemos que el enemigo trate de apagar el amor de Dios que hay en nosotros, ese gozo tenemos dentro es porque nuestro Dios nos ha permitido tenerlo, seamos sabios y demos todos alabanzas a Dios todo el tiempo.

Alabamos a nuestro soberano y grande Dios, a Él es quien debemos honrar, postrarnos delante de Él, reconocer Su gran majestad, Su poder infinito y que nos lleva a ser lo que hoy somos, verdaderos adoradores que le adoran en Espíritu y en verdad. Alabemos a nuestro Señor.

Debemos estar preparados, porque la misma Biblia dice que no sabemos el día ni la hora, solo el Padre lo sabe, pero por eso nos dice que debemos estar firmes delante de Dios, ser diligentes, y ante todo atender el llamado de Dios. Alabamos a Dios porque Su gloria y Sus palabras nos ayudan cada día.

En Lucas podemos encontrar una cita bíblica que nos habla acerca de ese gran día:

Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

Lucas 17:24

Este versículo dice claramente unas de las señales que se manifestará para la venida de nuestro Rey y Señor. Será como el relámpago que se muestra de un extremo del cielo hacia el otro. Esto no deja entender que lo que pasara allí en ese día será grande, de gran sorpresa para muchos y de bendición para los que le esperan.

Por eso debemos es que debemos estar preparados, buscando a Dios todos los días y guardando Su Palabra.

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