Al Señor demos gracias, por Su gran poder manifestado en nuestras vidas, Sus poderosas obras nos muestran cuán grande y glorioso es Dios, nuestro Dios que vive para siempre, sirvamos a Él con cánticos de alegría.

Glorifiquemos, cantemos a Aquel que día tras día nos extiende Sus manos poderosas, Aquel que mantiene Su escudo delante de nosotros, Él es quien nos cuida y nos sostiene, alabemos Su nombre por esta poderosa obra en nuestras vidas. Nuestro Dios se merece lo mejor de nosotros, nuestra mejor alabanza.

En los días de prueba, no te olvides de Dios, alaba Su nombre eternamente y para siempre, porque aunque no lo puedas ver, le podemos sentir, por eso no importa el problemas que tengas, solo mira a Tu Dios y alaba Su nombre.

Abre Tus brazos y Tu boca y alaba a Dios que está en las alturas, nuestro fuerte escudo, canta ante Él con gozo del corazón.

Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,
Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;
Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

Salmos 26:6

En este capítulo observamos al salmista haciendo una declaración de integridad delante de Dios, este hombre se sentía totalmente agradecido de Dios, Él era su escudo y siempre estaba con Él, donde quiere que iba, escuchaba sus súplicas.

En el versículo que vimos anteriormente, David hace esta declaración hacia Dios, diciendo que Dios levantará su cabeza delante de sus enemigos, dándole a demostrar que el Dios Todopoderoso estaba con Él.

David dijo que ofrecería sacrifico a Dios en su tabernáculo y que entonaría alabanzas. Así, que, confiemos en el Señor porque Él es nuestro ayudador y nuestro escudo fuerte, cantemos y alabamos Su nombre para siempre.

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