Con alegría y gozo cantaré al Señor, porque Su misericordia me sostiene

De nuestro Dios es que viene nuestra ayuda, por eso solo a Él debemos agradecer cantando alegres delante de Él, adorando Su nombre con regocijo y con palabras de honra para enaltecerlo. Si vivimos es por Él, si tenemos aliento es porque Su misericordia nos sostiene. Él es nuestro refugio seguro en el día bueno y en el día malo, y aunque el mundo se tambalee, en Su presencia encontramos paz. No existe otro lugar más seguro que estar bajo la sombra de Su mano poderosa.

Cantemos a Dios porque ¿de dónde mana esa misericordia sino de Él? Dios es el único que nos puede sostener con Su bondad, el único que nos guarda cuando las fuerzas se acaban. Su alegría llega a nuestras vidas en tiempos de angustia, Su luz resplandece aun cuando estamos rodeados de tinieblas. Él es quien levanta nuestra cabeza cuando el dolor intenta consumirnos. Por eso, mi corazón se alegrará en Su misericordia, y día tras día a Él daré mi mejor alabanza. Ningún otro merece lo que sólo Dios merece.

Con un corazón alegre, con cánticos de gratitud diré: «Señor, cuán grande es Tu misericordia, cuán profundo es Tu amor, cuán bueno es habitar en Tu presencia». No hay nada mejor que estar agradecidos delante del Dios que nos protege, que nos ama con un amor eterno y que no nos abandona. Aunque las circunstancias cambien, Él permanece fiel; aunque el mundo nos rechace, Él nos recibe con brazos abiertos.

5 Mas yo en tu misericordia he confiado;
Mi corazón se alegrará en tu salvación.

6 Cantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien.

Salmos 13:5-6

¡Qué bueno es confiar en Tu infinita misericordia, oh Señor! Saber que Tu amor no falla, que Tu gracia es suficiente, que Tu mano nos sostiene cuando el corazón está débil. Tu bondad y Tu misericordia han dicho presente en nuestras vidas aun cuando no lo merecíamos. Por eso, con un corazón humilde, proclamamos que Tu amor, Tu paz y Tu fidelidad son grandes y eternas.

Con nuestras bocas cantaremos alabanzas a Ti, oh Rey. Ofreceremos lo mejor de nosotros delante de Tu trono. Tú, oh Dios, vives y reinas por los siglos de los siglos, y en Ti encontraremos la verdadera vida. Tu misericordia nos sostendrá aun cuando el mundo falle, porque todo lo que somos y todo lo que tenemos es por Tu gracia. Estemos alegres todos los días, aun en medio de pruebas, porque sabemos que Tú estás con nosotros. Que no cese la alabanza al Dios Todopoderoso. Amén.

Sin Dios no somos nada. De Él fluye la misericordia, de Él procede el amor que restaura, el perdón que limpia y la esperanza que nos levanta. Esa misericordia nos ha sostenido desde siempre y seguirá sosteniéndonos hasta el final de nuestros días. Por esto, demos gracias a Dios en todo tiempo, porque Él está con nosotros y no nos deja solos. En Su presencia hay gozo, en Su voluntad hay descanso, y en Su palabra encontramos dirección.

Que cada amanecer nos encuentre agradecidos, que cada noche nos halle confiados en Sus promesas. Que nuestras voces, aun cansadas, se levanten para decir: “Señor, Tú has sido bueno”. Que nuestras lágrimas, en lugar de desesperanza, se conviertan en adoración. Él ha sido fiel y lo seguirá siendo. Cantemos, adoremos y vivamos para Su gloria, porque el Dios que nos guarda no duerme. Él es nuestro auxilio, nuestro pronto socorro en las tribulaciones. A Él sea la gloria, ahora y siempre.

Con mi voz y mi cántico alabaré a mi Dios, porque Él ha sido mi escudo eterno
Alabemos el santo nombre de Dios porque Él está en medio de nosotros

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *