Debemos ser más que agradecidos por Su amor, por Su gracia sobre nosotros, alabemos Su nombre porque aún nosotros no mereciéndolo se entregó para ser crucificado por nosotros. Postrémonos delante de Él y adoremos Su Santo y glorioso Nombre que es sobre todo nombre, que vive y que estuvo muerto y que ahora vive por los siglos de los siglos.

Su gloria es sobre todos, no hay nadie como Dios, Él es, dueño y hacedor de los cielos. Sus maravillas creadas para cada uno de nosotros, Oh cuán grande es Dios. Demos gracias porque Sus misericordias son nuevas cada día.

Alabemos a Dios porque nuestro socorro viene de Él, no duerme el que nos cuida y cada día nos libra de las manos del hacedor de maldad. Dios cuida de nosotros. Día a día cantemos para Su gloria, que nuestras bocas y corazón sean gratos en las alabanzas a Dios.

A Ti damos todo honor, príncipe de paz. Dios de los ejércitos, qué bueno es anunciar Tu poder y Tus maravillas hacia cada uno de nosotros, porque Tu obra poderosa nos hace sentir seguros, por eso Te alabamos y dedicamos salmos de alabanzas solo a Ti.

Tú creador de todas las cosas, a Ti nos rendimos adorando y bendiciendo Tu bendito y poderoso nombre que vive y reina en las alturas.

Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.

Salmos 71:8

Que mi boca rebose de alabanzas así como me dice este salmo 71, este autor en ese momento mandaba a su espíritu a que bendijera al Señor en todo, dando gloria y alabanzas con su boca, pero todo el día que proclame Su poder y que Su boca sea fuente preciada para adorar la gloria del Dios Todopoderoso. A Él rindamos toda pleitesía honra y alabanzas por los siglos de los siglos.

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