Juanito aprendió a tocar el piano. Luego de meses de estudio y decenas de horas de práctica, Juanito ya sabe tocar las canciones que se cantan en su iglesia local y se siente preparado para tocar en la iglesia.

La iglesia donde se congrega Juanito tiene pocos miembros y todavía no hay un pianista, así que Juanito se convertirá en el primer pianista de esa iglesia. Como la iglesia es de escasos recursos, nunca ha habido un pianista y en la iglesia no hay piano, entonces Juanito debe llevar su propio piano para poder tocar.

Llega el gran día en que Juanito toca el piano en su iglesia y todo sale bien. La congregación completa estaba más que contenta porque la música sonaba diferente y sonaba bien. La iglesia no tarda en formar un grupo local comandado por Juanito. Estos ensayaban nuevas canciones todas las semanas y cantaban esas canciones los domingos. ¡Qué bendición!

Pasados unos meses Dios bendice al hermano Steven con una firma en las grandes ligas y Steven dona equipos e instrumentos a la iglesia (Piano, planta de bajo, bajo, planta de guitarra, guitarra, batería, etc). Gracias a esta bendición, otros jóvenes que estaban estudiando música y usaban instrumentos prestados se unen al equipo de adoración de la iglesia local y forman una banda completa.

Al pasar los meses y la banda local perfeccionarse, esta recibe invitaciones de diferentes lugares para bendecir a otros con su música. Ya la banda tiene una agenda tan apretada que no puede ensayar para los cultos locales e incluso hasta faltan a los cultos locales.

El pastor Emeregildo reúne al grupo de adoración:

— Ya son cuatro domingos seguidos que no vienen, ¿qué es lo que está pasando? — Reclama el pastor.

— Nuestra agenda está muy ocupada pastor. — Respondió Juanito.

— Pero no pueden descuidar los cultos de los domingos. — Dijo el pastor.

— Es que Dios nos llamó a esto y ya hemos crecido. — Respondió Juanito.

— Entonces decídanse, es la iglesia o el ministerio — Respondió el pastor. — No pueden estar andando por ahí y tocar aquí cuando les parezca. Si van a estar en eso no podrán tocar aquí. En cambio, si ustedes deciden tocar aquí, pueden estar en su ministerio pero los días que toca culto, deben estar en la iglesia. Pueden salir a tocar los días que no tengamos nada aquí.

Resulta que ellos todos decidieron poner al ministerio en primer lugar y dejar de tocar en la iglesia. Pero pasado un mes, Juanito, el pianista de la iglesia, entendió que servir en la iglesia local es tanto o más importante que servir fuera. Le pidió perdón al pastor y volvió a servir en la iglesia local.

En cambio, los demás, continuaron con su ministerio y abandonaron la iglesia en la cual ellos crecieron musicalmente.

Muchas congregaciones tienen este problema. Parte de sus músicos y cantantes (incluso todos) tienen al menos lo que es adorar a Dios en la iglesia local y prefieren faltar al culto local para ir a cantar a otro lado, y no vale que se les llame la atención, ellos entienden que lo de afuera tiene más prioridad que lo local porque «Dios lo ha llamado y han crecido en el ministerio». Entienden que están a otro nivel.

Ante lo anteriormente expuesto preguntaríamos ¿Qué se debe hacer en estos casos?. Esta es una pregunta muy difícil de responder. Muchos dirían que esos músicos que ya están «a otro nivel» deben formar otros músicos para que toquen en la iglesia local. Pero es que esto se repetiría, pues los nuevos músicos también pueden alcanzar ese nivel y sentirse que ya no están para tocar en la iglesia local y que tienen que salir. Además, existen congregaciones tan pequeñas que no hay más personas con aptitudes para la música, entonces esta no sería una opción de todas formas.

¿Pagar músicos de fuera? Parecería una solución, pero recordemos las iglesias de escasos recursos o que tienen compromisos financieros muy fuertes y no se pueden permitir esto.

¿Disciplinarlos a los músicos? En algunos casos pudiera parecer una medida justa y necesaria pero también traería disgustos y ciertos problemas.

Entonces, ¿qué hay que hacer con estos músicos? El propósito de este artículo no es dar una respuesta a esta pregunta. Más bien, nos gustaría leer su opinión, ya que hemos visto muchos estos casos en diferentes lugares y nos gustaría saber qué piensa la gente al respecto.

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