Recientemente se ha vuelto extremadamente viral en las redes sociales un gimnasio cristiano donde decenas de mujeres, mientras hacen ejercicios acompañadas de alabanzas cristianas, alzan las manos y cantan.
Se trata de una coach conocida en redes sociales como Macedo Personal Coach, quien pone en volumen alto diferentes alabanzas dentro del edificio, mientras un grupo de mujeres realiza los mismos ejercicios al mismo ritmo de la alabanza; ya sea levantando las manos, colocándolas en actitud de oración, entre otros movimientos.
Muchos usuarios se preguntan: ¿cuál es la necesidad de que exista un gimnasio cristiano cuando ya contamos con la congregación donde vamos a exaltar el nombre de Jesús? ¿Acaso se utilizan versículos como 1 Corintios 10:31 para llevar a cabo estas actividades? “Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”
Dinos en los comentarios tu opinión: ¿te parece correcto que existan instalaciones deportivas que funcionen como si fueran una congregación acompañada de deporte? A continuación, te presentamos un video de este gimnasio cristiano:
Ver video «Decenas de mujeres entrenan al ritmo de alabanzas» en YouTube
La viralización de este gimnasio cristiano ha despertado un amplio debate en internet, especialmente entre aquellos que creen que toda actividad física puede convertirse en una oportunidad para adorar a Dios, y quienes consideran que este tipo de prácticas podría desvirtuar el verdadero propósito de la congregación. Lo que resulta innegable es que el fenómeno refleja una tendencia creciente: la integración de la fe en áreas cotidianas donde antes no era común verla, como es el caso del ejercicio físico.
Muchas personas han expresado que lugares así pueden ser una gran ayuda para quienes desean mantener una vida saludable sin tener que exponerse a ambientes donde quizás la música, la vestimenta o el tipo de actividades no les resultan edificantes. De hecho, para otras mujeres este tipo de espacios se convierten en una manera segura y cómoda de entrenar, rodeadas de un ambiente que consideran respetuoso, motivador y alineado con sus creencias cristianas.
Por otro lado, también han surgido opiniones críticas. Algunos usuarios comentan que la Biblia enseña que la adoración debe darse en espíritu y verdad, y que convertir el gimnasio en un escenario de alabanza podría prestar para confusiones, sobre todo cuando ciertas expresiones parecen propias de un culto congregacional. No obstante, quienes apoyan esta iniciativa defienden que nada impide que una persona adore a Dios mientras realiza actividades físicas, siempre que lo haga con reverencia, orden y un corazón agradecido.
Lo que muchos pasan por alto es que el ejercicio y el bienestar también forman parte del cuidado del cuerpo, el cual, según la Escritura, es templo del Espíritu Santo. Para algunos creyentes, hacer ejercicio escuchando alabanzas no solo es motivador, sino que también ayuda a mantener la mente enfocada en Dios y alejándose así de pensamientos o ambientes que podrían generar distracción o desánimo. Además, este tipo de gimnasios también pueden ser una herramienta evangelística, ya que atraen personas que quizá no se atreverían a visitar una iglesia, pero sí un entorno deportivo.
La coach responsable del gimnasio ha señalado en varias entrevistas que su intención no es “remplazar la congregación”, sino ofrecer un espacio donde las mujeres puedan ejercitarse de manera sana y, al mismo tiempo, conectar con su fe. Asegura que muchas alumnas han compartido testimonios de cómo estos entrenamientos las han ayudado emocional, espiritual y físicamente, convirtiéndose en un punto de apoyo integral para su vida diaria.
Finalmente, la conversación que se ha generado alrededor del gimnasio cristiano pone de manifiesto una realidad importante: la fe no está limitada a cuatro paredes. Cada creyente, desde su libertad, puede decidir cómo glorificar a Dios en actividades que forman parte de su rutina diaria. No todos estarán de acuerdo en la forma, pero lo cierto es que esta propuesta ha logrado conectar con cientos de mujeres que buscan un espacio donde ejercitarse sin temor a ser juzgadas. ¿A ti qué te parece? ¿Crees que estos lugares aportan algo positivo, o piensas que la adoración debe reservarse únicamente para la congregación?