Debemos alabar a Dios en todo momento, reconocer que Él es Rey de reyes y Señor de señores, al cual debemos rendir todo honor, gloria y majestad. 

Cada pueblo, tribu y nación, debe reconocer su poderío. Todas las cosas existen y fueron creadas por Él, honremos Su nombre, todo lo que somos depende de Él, de Él viene nuestra salvación la gracia, misericordia y paz.

Que el mundo se humille y reconozca las obras poderosas de nuestro Dios que es grande y verdadero, alabemos Su nombre por siempre y para siempre por los siglos de los siglos. Todo imperio es de Él, y Él gobierna sobre todas las cosas.

No hay nadie que se resista ante el gran poderío de nuestro Dios omnipotente, suya es toda sabiduría, todos los reinos de la tierra le pertenecen solo a Él. Dios mira la tierra y esta tiembla y le obedece. Que nuestras almas y corazón den cánticos al que es digno de poder.

Dios es la gran potencia, su poderío no se compara con nadie, Él es único, no hay nadie como Él, no hay quien pueda sustituirlo, Él es el principio y el fin, el primero y el último, su magnificencia en maravillosa.

La hermosura de su firmamento es grande, la delicadeza de nuestro Dios, al crear todo, llamó por su nombre, con autoridad y con su poder hizo que todas las cosas fuesen posibles.

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder,
la gloria, la victoria y el honor;
porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas.
Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

1 Crónicas 29:11

David no pudo terminar la casa de Dios, pero dejó a su hijo Salomón para que continúe con la casa de Dios, donde habitaría la presencia del Rey de reyes y poderoso Dios, y es por eso que vemos todo el homenaje rendido al Dios todopoderoso. ¿Quién como el Dios nuestro? Nadie, digno es Él de ser alabado para siempre. Amén.

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