Cada día alabaré al Señor porque sus bendiciones nos ayudan día a día, porque esas bendiciones son buenas y son tan reales que permanecen en nosotros.

Tanto las bendiciones materiales como las espirituales nos enriquecen de una manera tan buena que cuando llegan esos momentos de dificultad, podemos pasarlos sin ningún problema, gozosos y dando gracias al Señor.

Sus bendiciones son tan reales como el aire que respiramos, cada una de las cosas que vienen de Dios son bendiciones, las pruebas son parte del plan y del propósito de Dios, pues estas no son malas porque nos ayudaran a confiar en Dios cada día. Cantemos a Dios por este hecho maravilloso y por su amor infinito en nuestras vidas.

Sea bueno o sea malo lo que Dios permita en nuestras vidas, demos gracias porque solo Él sabe por qué lo permite, alaba a Dios aunque sea el momento más difícil de tu vida, porque vendrá el momento donde reirás y gritarás de alegría. Por eso Dios nos enseña de Él para que podamos estar contentos en todos los momentos. Alabemos a Dios, demos gracias a Él por todas las cosas, no estemos tristes sino alegres creyendo y cantando de sus maravillosas obras.

Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas,
has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien,
y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

Job 2:10

No hay un ejemplo más tremendo como el de Job cuando fue rico y sano y luego fue pobre y enfermo, y dice ¿recibiremos el bien de Dios y el mal no lo recibiremos?. Con esto se veía la integridad de Job hacia Dios. No le importó los bienes y riqueza, con todo alabó a Dios. Recordemos que de Dios siempre recibiremos según su propósito.

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