Ve delante de Dios con todo y tu aflicción y serás restaurado, olvídate de ese momento difícil que estás pasando y canta solo para Él, canta a su nombre santo, si haces esto tu vida será diferente.
Seamos sabios y cantemos a Dios llenos de regocijo, pronunciemos delante de Él palabras de verdad, palabras que salgan de nuestros corazones, no importa la dificultad que tengas en tu casa. No te olvides que Dios está mirando tu situación y donde quiera que estés, Dios esta ahí.
Cantemos himnos de alabanzas a Dios, porque el Señor es nuestra fortaleza, cantemos porque Él nos da paz, alegría y regocijo en medio de problemas que pensábamos que nunca saldríamos de ellos. Dios está con nosotros.
Demos gracias al Señor, estas palabras son de una hermosas canción que continúa diciendo: Por la mañana los pajaritos cantan las alabanzas a Cristo el salvador. Si estos pajaritos pueden emitir sus cánticos, la naturaleza muestra su sonido, los cielos se estremecen y las nubes hacen descender lluvia, los mares braman, y los truenos y relámpagos anuncian su gloria. Entonces, ¿por qué nosotros no cantamos también para nuestro Dios y Salvador?
5 Mas yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvación.
6 Cantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien.
Salmos 13:5-6
Qué bueno es el Señor con nosotros, cantemos a Dios, Él sabe cuando estamos necesitados de Él y viene en nuestro socorro, nuestra defensa viene de Él. Por eso alabemos Su nombre, demostremos a Dios que somos sus hijos y que podemos dirigir cánticos de regocijo hacia él. Demos a Él lo mejor que venga de nuestro corazón, Solo Él es digno de alabar.
Cuando alabamos a Dios, algo sobrenatural ocurre. La alabanza no solo es un canto o una melodía, sino una declaración de fe y esperanza. Es reconocer que, aunque estemos en medio de una tormenta, el Señor sigue siendo nuestro refugio y nuestra roca firme. En la adoración encontramos consuelo, recibimos fuerzas nuevas y el Espíritu Santo renueva nuestro interior. Por eso, cuando te sientas débil o confundido, eleva un cántico al cielo, y verás cómo la atmósfera cambia a tu favor.
La Biblia nos enseña que Dios habita en medio de las alabanzas de su pueblo (Salmos 22:3). Esto significa que cuando cantamos de corazón, Su presencia se manifiesta. No importa si estás solo en tu habitación o en una gran congregación, Dios escucha la voz de aquellos que le adoran en espíritu y en verdad. Él no busca voces perfectas, sino corazones sinceros que anhelen su presencia y deseen rendirse ante Él.
Hay momentos en los que las lágrimas son la única melodía que podemos ofrecer, y aun así, Dios las recibe como una ofrenda preciosa. No te avergüences de tus luchas, porque a través de ellas Dios moldea tu carácter y fortalece tu fe. Cada prueba puede convertirse en una canción de victoria cuando confías plenamente en el Señor. Él transforma la tristeza en danza y el lamento en alegría.
Recuerda que tu adoración puede ser también una poderosa arma espiritual. Mientras otros se desesperan, tú puedes cantar al Dios que todo lo puede, y ese canto se convierte en una declaración de victoria. El enemigo no resiste la presencia de Dios manifestada en la alabanza sincera. Por eso, no dejes que el desánimo cierre tus labios; más bien, permite que tu voz se una al coro celestial que proclama: “Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos.”
Al final del día, no hay mejor medicina para el alma que levantar una canción de gratitud. Canta aunque no tengas motivos humanos para hacerlo, porque Dios siempre merece ser exaltado. Cada nota que sale de tu corazón sube como incienso ante su trono. Así que, en medio de tu jornada, dedica unos minutos para alabarle, agradecerle y reconocer que Él ha sido bueno contigo. Que cada respiración sea un acto de adoración al Creador del cielo y de la tierra.
Canta al Señor con todo tu ser, y verás cómo Su paz cubre tu vida. Él te restaurará, te levantará y pondrá en tus labios un nuevo cántico. Porque el que confía en Dios nunca será avergonzado. ¡Alaba hoy al Señor con gozo y deja que tu corazón se llene de Su amor eterno!
1 comment on “Quien canta a Dios es levantado”
Alabarle a Dios es el agradecerle por su bondad y su amor. Cada mañana al despertar,porque para siempre es su misericordia y su amor no tiene límite.