Recientemente estaba discipulando a algunos nuevos creyentes, y me llamó mucho la curiosidad que uno de ellos dijo: “Dios en ningún momento ha creado al hombre para que le adore”. Sé que esta persona no construyó bien lo que quiso decir; posiblemente lo que quiso decir fue que Dios sigue siendo Dios aun sin nuestra adoración, y esto sí es correcto. En este artículo quiero que meditemos en los siguientes 7 versículos que tratan sobre adorar a Dios con el corazón. Recordemos bien que Dios le dijo al pueblo de Israel que estos le adoraban con sus labios, pero su corazón estaba lejos de Dios:
1 – Juan 4:23–24
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Sin ninguna duda, esta clase de creyentes de los que Jesús habla a la mujer samaritana se refiere a los cristianos, a los que hemos sido comprados a un alto precio, comprados con la sangre de Cristo. No solo es necesario que nosotros le adoremos, sino que lo hagamos en espíritu y en verdad, lo que habla bien de un creyente que se entrega a Dios de corazón y posee un conocimiento pleno de quién es Dios a través de Su Palabra.
2 – Salmos 86:12
Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre.
En este Salmo, el rey David expresa su deseo de alabar a Dios, no una adoración superficial, sino una que proviene del corazón. David también sabía que no era una adoración basada en dos minutos de su vida, sino que era algo que tendría que hacer durante toda su vida y se deleitaba en ello. Que este sea también nuestro deleite: adorar a Dios para siempre.
3 – Salmos 9:1
Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
Al mismo tiempo que alabamos a Dios con todo nuestro corazón, debemos cada día pensar en las cosas buenas que Él ha hecho con nosotros de manera personal. Me refiero a que, en la Biblia, vemos todas Sus maravillas, pero esas maravillas, al igual que el salmista, también las podemos contar con lo bueno que Dios ha sido con nosotros. Puedes escribir en los comentarios algún agradecimiento hacia Dios por lo que Él ha hecho en tu vida.
4 – Isaías 29:13
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
Que no caigamos en la desgracia de pertenecer a una congregación pero no estar unidos bajo un mismo espíritu en adoración a Dios, una adoración de corazón. Que no caigamos en eso de ver la adoración como una moda, porque la adoración va más allá de los cánticos; representa una vida que vive para Dios.
5 – Mateo 15:8
Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.
En esta ocasión, Jesús está citando al profeta Isaías para dar una enseñanza. Los fariseos, a la verdad, eran relucientes por fuera y guardaban ciertas costumbres, pero por dentro no lo eran; y por eso Jesús utiliza este pasaje de Isaías, mandando un mensaje de que de nada te sirve pretender estar limpio por fuera, cuando tu corazón está lejos de Dios.
6 – Salmos 51:17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Oh, amado hermano, ¿crees que un corazón que busque a Dios de verdad, en humildad, es despreciado por Dios? ¡A la verdad, no! ¿Te imaginas lo increíble que es que, siendo nosotros seres tan inferiores delante de un Dios que trasciende el espacio, se digne en ser nuestro Padre? ¡Gloria a Dios!
7 – Hebreos 10:22
Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Dios conoce cada fibra nuestra, nuestros pensamientos, nuestro corazón; no hay nada de nosotros que Dios no conozca. Por lo tanto, cuando nos acercamos a Él, debemos hacerlo con plena sinceridad. También debemos acercarnos con fe, sabiendo que quienes le buscan, le encuentran.
Conclusión
En definitiva, no hemos sido creados para otra cosa que no sea para la alabanza del nombre de Dios, para Su gloria. Vivamos una vida que muestre que somos hijos de Dios, elevando la adoración a un estilo de vida; y recordemos algo: esto es simplemente un ensayo, un día estaremos por toda una eternidad alabando al que es tres veces santo.