La música a modo de cantar y tocar instrumentos es sólo una pequeña fracción de la verdadera esencia de la adoración. Más que eso, la adoración consiste en vivir un estilo de vida que agrade y honre a Dios. Esto no es para desacreditar el cantar himnos de alabanza y adoración a Dios porque eso también juega un papel vital en la vida de un creyente.

Pero la adoración va más allá de las canciones que cantamos. 1 Corintios 10:31 dice:

“Así que, si coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.

La gloria de Dios debe ser el objetivo de todo lo que hacemos. Podemos adorar a Dios hasta cuando no tenemos una guitarra o el acceso a una lista de reproducción en iTunes.

Aquí hay cuatro formas de adorar a Dios, aparte de cantar canciones o alabanzas.

1. Dar

Honra a Jehová con tus bienes,

Y con las primicias de todos tus frutos;

Proverbios 3:9

El dinero tiene grandes propósitos. Uno de ellos es la función de dar gloria a Dios. Contrariamente a la creencia popular, el dinero no es malo. Necesitamos dinero, pero el amor por el dinero puede interponerse en el camino. Una forma de traer gloria a Dios mediante el dinero es a través del ejercicio generoso de “dar”. Cuando damos a la iglesia, a los pobres o a un hermano o hermana con la actitud correcta, damos gloria y honor a Dios.

2. Administración

Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio;

Mas el hombre insensato todo lo disipa.

Proverbios 21:20

No solo adoramos a Dios cuando regalamos dinero y posesiones. Es también en la forma en que hacemos uso del dinero para las necesidades personales. La mayordomía es simplemente aplicar sabiduría, gratitud y carácter piadoso a la manera en que usamos nuestros recursos. Cuando administramos bien nuestro dinero, tiempo y otros recursos, adoramos a Dios a través de él.

3. Trabajo

Una vocación va más allá de sólo un medio para proporcionar y poner comida en una mesa. Podemos trabajar como una forma de adoración a Dios. Esto sucede cuando hacemos las cosas excelentemente y con una actitud que va con Deuteronomio 8:18:

“Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día”.

4. Servicio a los demás

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Hechos 20:35

Cuando servimos a otros a través del ministerio o simplemente extendiendo una mano amiga, damos gloria a Dios a través de nuestras vidas. El segundo mayor mandamiento es un llamado a amar, servir y construir una relación con los demás.

¿Son nuestras relaciones una forma de adoración a Dios? Cuando se trata de dar y servir más que de tomar, entonces honramos a Dios en la adoración a través de nuestras relaciones.

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