Hoy traemos a ustedes una interpretación bíblica de la canción “discípulos” del cantautor español Marcos vidal. Esta canción ha bendecido nuestras vidas, al igual que “el milagro” y  “cara a cara”, y muchas canciones más de este intérprete.

La canción “discípulos” está basada en Mateo 14, donde Jesús hace la multiplicación de los panes y los peces. Este fue un milagro grandioso, ya que Jesús, con solo 5 panes y dos pescados alimentó a un número de 5 mil hombres, sin contar las mujeres y niños (14:21). Pero aquí hay un punto mucho más importante Marcos menciona en la canción y es que esa gente solo buscaba los milagros, ya no al maestro:

No quiero ser de los cinco mil que disfrutan del milagro
Prefiero ser de los doce que recogen los pedazos
Y pasar la noche en vela juntos sobre un mar de seda
Conversar con el Maestro hasta el alba

Aquí Marcos destaca que no quiere ser de aquellas personas que solo siguen a Jesús por un milagro o para que le resuelva un problema, sino que quiere ser de esa clase de cristianos que hace algo para el Señor y que desea estar a su lado siempre sin importar los milagros.

Sé que hay doce cestas más de provisión
Y tus ojos aún me miran con amor
Yo no quiero regresar como aquella multitud
Déjame ser un discípulo, Señor

¿Quién de aquellos que recibió ese gran milagro se hizo un verdadero discípulo? Todos se habían ido. ¿Qué harás cuando el Señor te de lo que tanto pides? ¿Te irás? Digamos junto con Marcos: Déjame ser un discípulo, Señor.

Ya no quiero sólo recibir tu pan
Mi alma quiere conocerte de verdad
Habitar en tu presencia, despertarme junto a Ti
Para que sea formada en mí tu imagen

Este debe ser el deseo ardiente de cada creyente: “Que la imagen de Cristo sea formada”. Nuestro deseo debe ser conocerle a Él de verdad, no superficialmente, sino a profundidad, que no nos cansemos hasta que le conozcamos de verdad.

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